Vamos a ser sinceros. Cuando escuchamos las palabras «guitarra inteligente» o «smart guitar», la mayoría de nosotros —los puristas de las válvulas y los pedales analógicos— solemos levantar una ceja con escepticismo. Pensamos en latencia, en sonidos digitales plásticos o en tecnología que quedará obsoleta en dos años.
Sin embargo, la Mooer GTRS 801 (Serie Standard) ha llegado para darnos una lección de humildad y, sobre todo, de conveniencia. Llevo un tiempo analizando lo que ofrece esta guitarra y la conclusión es más compleja que un simple «sí» o «no».
Aquí te cuento la experiencia real de tener una orquesta entera dentro de un instrumento que parece una Stratocaster normal.
1. Lo primero: ¿Es una buena guitarra «a secas»?
Antes de hablar de chips y Bluetooth, hay que responder a lo básico: si se le acaba la batería, ¿sigue siendo un instrumento decente?
La respuesta corta es sí.
La GTRS 801 no se siente como un controlador MIDI de plástico.
- El Mueble: Tiene un cuerpo de tilo americano (Basswood) que es ligero y resonante.
- El Mástil (La joya): Aquí es donde Mooer sorprende. Trae un mástil de arce tostado (roasted maple) con acabado satinado. Al tacto, se siente como una guitarra de una gama mucho más alta. Es suave, rápido y muy estable ante los cambios de temperatura.
- Configuración: Es una HSS (Humbucker en puente, Single en medio y mástil). Incluso sin activar la electrónica, las pastillas Alnico V suenan más que decentes. Tienen ese carácter «strat» clásico, quizás un poco más moderno, pero totalmente utilizable.
Nota realista: Los afinadores y el puente son funcionales, pero no son de gama alta. Si eres muy exigente con el uso de la palanca de vibrato, tal vez quieras cambiarlos en el futuro. Pero para el 90% de los mortales, cumplen.
2. El «Super Knob»: Donde ocurre la magia
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Cerca de los controles de tono hay un pequeño botón con luz LED llamado el Super Knob.
Al pulsarlo, la guitarra deja de ser un instrumento pasivo y activa el GTRS Intelligent Processor System. Básicamente, tienes una pedalera multiefectos Mooer (similar a la serie GE) incrustada dentro de la madera.
- ¿Qué significa esto? Que puedes conectar la guitarra directamente a una mesa de mezclas, a tu ordenador, o ponerte unos auriculares directamente en la salida de jack (sí, directo a la guitarra) y sonar como si estuvieras tocando en un estadio.
- Latencia: Inexistente para el oído humano. La respuesta es inmediata.
3. La App: Tu técnico de sonido personal
Para sacarle jugo, necesitas la App GTRS en tu móvil. Se conecta por Bluetooth y te permite configurar los presets que controlas con el Super Knob.
Aquí es donde la realidad te golpea: Las posibilidades son abrumadoras (en el buen sentido).
- Simulación de Amplis: Desde limpios tipo Fender hasta distorsiones high-gain tipo Mesa Boogie. La calidad es sorprendentemente buena, muy similar a lo que esperarías de un plugin de PC de calidad.
- Efectos: Reverbs, Delays, Modulaciones… todo está ahí.
- Guitar Sim (Tone Capture): ¿Tienes una Stratocaster en las manos pero quieres que suene como una Les Paul o una acústica? La GTRS puede simular digitalmente el tipo de pastilla y cuerpo. Aunque no es 100% idéntico a la realidad, da el pego totalmente en una mezcla.
4. La experiencia de uso real: ¿Para quién es esto?
Después de quitar el «factor novedad», ¿dónde encaja esta guitarra en la vida real?
El Guitarrista de Dormitorio (Bedroom Player)
Es la herramienta definitiva. Llegas de trabajar/estudiar, agarras la guitarra, conectas los auriculares y tocas con un tonazo increíble sin molestar a los vecinos y sin montar cables. La fricción para empezar a practicar desaparece.
El Músico de Bodas/Eventos
Imagina ir a un bolo solo con la guitarra y un cable. Conectas directo a PA. Tienes 4 presets en el botón (Clean, Crunch, Rhythm, Solo) y listo. Tu espalda te lo agradecerá.
El Compositor
Al tener salida USB-C, puedes grabar directo al móvil o al PC. Es una herramienta de bocetos increíblemente rápida.
El Veredicto: Lo bueno y lo malo
Para ser totalmente transparentes, aquí está el desglose final:
Lo que enamora:
- Versatilidad extrema: Es una navaja suiza.
- El Mástil: El roasted maple por este precio es un regalo.
- Batería: Dura unas 10 horas. Es raro que te deje tirado en un ensayo.
- Estética: Se ve como una guitarra normal, no parece una nave espacial.
Lo que podría mejorar:
- Dependencia del Móvil: Para editar sonidos a fondo, necesitas la app. Si odias las pantallas, esto no es para ti.
- Salida de Auriculares: Necesitas un adaptador especial (que suele venir incluido o es fácil de conseguir) para usar el jack de salida como salida de audífonos.
- El Footswitch es casi obligatorio: Para cambiar de presets cómodamente en vivo, necesitas comprar el pedal inalámbrico GWF4 aparte. Tocar el «Super Knob» con la mano en medio de una canción es incómodo.
Conclusión
La Mooer GTRS 801 no viene a reemplazar a tu Gibson Custom Shop ni a tu amplificador de válvulas de 2000€. Viene a cubrir todo lo demás.
Es la guitarra que coges cuando quieres divertirte sin complicaciones, cuando quieres grabar una idea rápida o cuando te da pereza cargar con la pedalera. Es un instrumento serio con un «as bajo la manga» tecnológico que, lejos de ser un gadget inútil, se convierte en algo que no sabías que necesitabas hasta que lo pruebas.
Por el precio que tiene, ofrece más valor que casi cualquier otra «Strat» de gama media del mercado actual.
Deja una respuesta